- ¿Pero qué rayos? - Dijo Abby cuando no entendía lo que veían sus ojos.
Ricardo momentos después de caer, un capa de forma de diamante lo cubrió evitando que cualquier pudieran entrar o romperla.
- ¿Que carajos es esto? - Decía Cesar totalmente confundido por la escena.
- Que este men se convirtió en vampiro - Dijo su compañero Edrian haciendo referencia a un saga de películas.
- ¡Ja! Te pasaste - Después miro a su alrededor - ¿Donde esta Max? - Sin saber porque dijo Max en vez del verdadero nombre de su amigo.
- Hola linda - Dijo el pelirrojo besando la mano de la ojiceleste.
- A-Ah - Estaba muy asustada y confundida la ojiceleste por su comportamiento tan extraño.
- ¡Oye aléjate de ella! - Decía Mariana al ver las intenciones de su contrario, de inmediato de acerco para darle un golpe por detrás pero este se mueve de forma hábil y evita los golpes - ¿Pero qué? -
Al evitar a Mariana se va con la otra mujer más cercana la cual era Abby - Hola lindura - Se acercaba a su cara para darle un beso.
- Eh?! ¡Aléjate! - Dijo esto colocando sus manos para tapar su cara, pero en ese momento de estas salen un campo color blanco y azul que lo aleja de ella.
Este iba a chocar con un árbol que estaba cerca de Kary y José. El ojirojo sin saber cómo se le elevo rápidamente para evitar el choque y su contraria desapareció, provocando que este chocara con el árbol - Tsk - Se quejó al recibir el golpe.
Abby al darse cuenta de lo que hizo miro sus manos confundida - ¿Q-Que fue eso? - Dijo algo maravillada.
- ¿Cómo hiciste eso? - Dijo entre curiosa y algo asustada la pelimorado.
- N-No lose... - Dijo aun sorprendida por lo que había pasado.
José se bajó lentamente a la tierra mirándose así mismo sin comprender como logro subir. Después de unos segundo comenzó a buscar a su amada - ¿!Kary!? ¿¡Amor!? -
- Estoy aquí - Dijo una voz femenina cerca de él.
- Eh? ¿Kary? - Confundido la buscaba por todos lados.
Kary apareció a su lado sujetando su brazo - Estoy aquí -
- Eh? ¿Cómo hiciste eso? - Dijo el ojirojo.
- No lose... Me asuste, creí que me pegaría, me di cuenta que no tenía sombra, cuando dijiste que no me veías supe que pasaba - Explico su novia.
- Lo importante es que estas bien - La abrazo fuerte.
- Wow, wow. ¿Qué está pasando aquí? - Cesar ya algo harto de todo lo que pasaba hizo el comentario.
De repente todos recibieron un dolor de cabeza sumamente fuerte y llevaron sus manos a ellas, algunos se arrodillaron por lo fuerte que era ese dolor.
- ¿Q-Que es esto? - Dijo Mariana adolorida.
El dolor fue disminuyendo, pero algunos se quedaron algo raros mirándose. Al parecer las palabras del peliamarillo fueron ciertas. Ahora tenían en sus mentes lo recuerdos de lo que eran ahora.
La capsula donde se encontraba Ricardo se abrió, este abrió los ojos lentamente y se quejaba por el dolor en cabeza - ¡Tsk! - Se levantó de a poco mientras se sujetaba la cabeza.
- ¡Ricardo! - Cesar volteo a mirarlo, pero antes de que hiciera algo, su otro compañero ya se había adelantado.
- ¿Estas bien amigo? - Edrian lo sujeto para que se levanta y lo miraba preocupado.
- Si estoy bien. Gracias - Dijo mientras levantaba la mirada - ¿Que paso mientras estaba acostado?... No mejor... ¿Por qué estaba acostado? - Pregunto el ojiverde.
- ¿No recuerdas lo que te hizo Vero? - Pregunto Mariana.
- Ah, si ya recuerdo - Dijo sujetándose la cabeza - Pero... Ya no me duele el estómago - Dijo sorprendido.
- Cuando caíste un tipo capsula en forma de diamante te rodeo - Explico Cesar a su compañero.
- ¿Diamante? - Dijo para mirar su collar y sujetarlo - Ya veo, ya recuerdo -
- ¿Qué cosa? - Dijo Mariana curiosa.
- Este collar fue lo que vieron que me rodeaba. Es de herencia, me lo dio mi mama y pues sana mis heridas y sirve como escudo - Explico mirando a cada uno de sus amigos.
- ¿Cómo sabes todo eso? - Pregunto impresionado el ojiazul.
- Eh? ¿De qué hablas? Si es mi vida como no voy a saber... Esperen... - Dijo pensando un poco en lo que dijo - Es que yo, yo lo recuerdo. Todo lo que dije son mis recuerdos desde que nací pero... hay otros - Dijo totalmente confundido.
- Creo saber que está pasando - Dijo Mariana - No eres el único que tienes dos vidas en tu cabeza. Si recordamos las palabras de ese chico del laboratorio. Dijo que las memorias de quienes somos aquí estarán en nuestras mentes - Explico la peliblanco.
- Pero también dijo que la nuestras de borrarían - Dice Abby le dijo alterada.
- Lose, pero por ahora eso o ha ocurrido, pero no sabemos cuándo pueda tardar en desaparecer - Dijo la peliblanco.
- Entonces todo lo que recuerdo ahora, ¿es mi vida aquí? - Dijo el ojiverde.
- Así es - Dice la ojirojo.
Edrian le susurra algo a su amigo y este abre los ojos sorprendido.
Lo que debemos hacer ahora es que debemos de buscar una forma de saber dónde estamos, porque y como es que podemos salir. Debemos estar juntos y... - Termino de hablar la peliblanco al mirar alrededor y ver que alguien faltaba - ¿Dónde está el mujeriego? -
- ¡No! ¡Espera! - Oyeron a Cesar gritar, al mirarlo se veía como trataba de detener a sus amigos que querías irse.
- Lo siento, pero tengo que ver algo - Dijo el ojiverde para irse con su compañero.
- Lo primero que digo y lo primero que hacen - Dice algo frustrada la peliblanco.
- Lo siento Mariana - Dijo Abby para tomar la mano de Faviola.
- Eh? - Dijo Mariana confundida por las palabras de Abby.
- Pero si todo lo que recuerdo es verdad... Hay varias cosas que necesito responder - Sale corriendo.
Kary le susurra unas cosas a José y este la mira confundido, pero le hizo caso y desaparecieron.
Mariana suspira - Digo que no se separen y es lo primero que hacen - Dijo para sentarse en el suelo.
- Al menos seguimos nosotros - Dijo la ojiceleste.
- Tienes razón Caro - Dijo Mariana.
- Amm... Me llamo Mila - Dijo esto y se sorprendió.
- Cierto... Aquí las cosas son diferentes - Dijo para quedarse pensando.
- Bueno... ¿Que vieron en sus memorias? ¿Qué vidas tienen aquí? - Pregunto el ojiazul.
- Pues... - Dijo Mariana algo rara - Una vida feliz...
- Eh? - La ojiceleste se sorprendió por su comentario.
- Si, es que... Pues mi vida en el... otro lado no era como hubiera querido, o eso creo. Aquí lo que pude ver... Tengo una familia, mis padres están en casa, mi hermana menor también. Nos sabemos cuidar solos, así que no deben estar preocupados por mi ahora... Es gracioso ya que tengo la misma actitud - Dijo con una cara seria, pero en su voz se notaba cierta alegría. Miro a su contraria - ¿Y tú? -
- Pues... Es casi igual, solo que aquí soy más grande, soy maestra y creo que estoy comprometida, aún vivo con mi familia, pero recuerdo que mi novio me dijo días atrás que cuando nos casemos el comprara una casa para ambos - Dijo con una sonrisa en la cara.
- Ya veo - Dijo la peliblanco.
- Wow - Dijo el ojiazul - Este mundo es muy raro - Dijo mirando hacia el cielo - Digo no he escuchado gritos, alarmas, construcciones o algo por el estilo. Ósea... es más tranquilo, pero no al grado de asustarme, sino agradable.
- ¿Y tú? ¿Qué recuerdos tienes? - Pregunto la peliblanco.
- Ninguno - Soltó el ojiazul.
- Eh?! - Dijo la ojiceleste sorprendida.
- Anda, si la verdad. No nos reiremos - Dijo la peliblanco.
- No, es la verdad, no tengo ningún recuerdo de aquí - Las mira - Solo sé que nací, crecí y ahora me encentro aquí, ah y mi nombre - Dijo relajado.
- Eso es extraño - Dijo la peliblanco.
- Ñe - Dijo para recostarse en el pasto el ojiazul.
- ¿Qué haces? - Pregunto curiosa la ojiceleste.
- Pues... Conociendo a los demás, vendrán después de ver lo que son en este mundo, así que mientras, quiero descansar - Dijo acomodándose en el pasto.
- Tal vez... Tengas razón - Dijo la peliblanco para hacer lo mismo.
Los tres se encontraban relajándose en este nuevo mundo que desconocían, no sabían dónde estaban ni que hacer, así que era lo único que podían hacer. Sin embargo, sus compañeros se encontraban desesperados para así comprobar si lo que vieron era verdad.
Un erizo color rojo iba corriendo buscando la casa en la que habitaba una persona en particular. Cuando la encontró se adentró en ella.
- ¡Ya llegue! - Dijo al abrir la puerta.
- ¡Hasta que llegas! - Dijo la otra persona dentro de la casa quien lavaba los platos.
- Perdón, perdón. Me entretuve - Se acercó a su pareja para quedar atrás de él y darle un beso en la mejilla pero su contrario se alejó. -¿Mm? ¿Me rechazaste un beso?
- Mejor ve a besar a tus amiguitas - Decía el chico enojado mientras lavaba.
- Por favor - Lo voltea para que queden frente a frente. Tú eres el hombre de mi vida. Dijo para acercarse a él y darle un beso.
El menor después de un rato acepto el beso y lo abrazo. Después de un rato se separaron.
- Bueno, ¿qué hiciste para comer? - Pregunto aun abrazando a su pareja.
- Unas galletas ¿Quieres? - Pregunto.
- Sep, te espero en la mesa - Dijo para darle un pico e ir a al comedor.
A pesar de que el tal vez lo engañara con mujeres lo perdonaba, ya que sabía que si volvía y le daba más atención que a las chicas, era porque lo amaba. Ese amor que sentía era especial y único, ninguna chica iba a arrebatarle ese sentimiento tan poderoso, o al menos no por ahora.
En algún lugar de ese lugar se encontraba una casa, dos criaturitas de acercaban hacia ella. Ambas de cabello morado, querían ver si era verdad lo que recuerdan. Así no perdieron tiempo y fueron a donde se supone ellas viven.
Abby al encontrar la casa de detuvo frente a ella - Esta... es... - Algo temerosa veía la casa sin poder creer lo que veía.
Su compañera sin miedo entro a la casa, la confianza de ella era envidiada por su contraria.
- ¡Espera no! - Trato de detener a su compañera, pero cuando lo intento ya estaban dentro de la casa.
- ¿De qué te preocupa? - Sonríe- Esta es mi casa ¿Lo recuerdas? -
Abby aun sin poder asimilar todo miro dentro de la casa, estaba llena de fotos de ella y su compañera. Además otros miembros que en corazón, sabía quiénes eran - Mi familia... - Dijo la ojirojo mirando las fotos - Ahora lose, después de que mis padres no se dieran cuenta de mi mayoría de edad y que debía decidir por mí misma... Vine a vivir contigo - Dijo para mirar a su contraria.
- Así es - Dijo con confianza en su mirada y palabras la pelimorado - Esta casa me la dieron mis padres cuando dije que quería independizarme - Dijo para disponerse a dar vueltas en ella.
- Pero no sabías nada de cómo cuidarla, cocinar o limpiar - Dice la ojirojo.
- Para eso estas aquí - Dice la pelimorado.
- ¡Pff! - Soltó eso para comenzar a reír.
- En este mundo las cosas son muy diferentes - Dijo pensando la pelimorado.
- Si... Y me alegra que sea así - Dijo para ir a la cocina.
- ¿Que vas a hacer? - Pregunto curiosa.
- No has comido nada desde la mañana. Te preparare algo. Pero esta vez sí lava tus platos - Dijo la ojirojo con cierta alegría.
- Jejeje. Claro - Fue y se sentó en la mesa a esperar a su compañera.
Ellas aprovecharon el tiempo para disfrutar lo que tal vez nunca iban a sentir en la realidad, tranquilidad y paz en su interior.
Mientras tanto con cierta pareja las cosas eran un poco más diferentes. La chica estaba muy asustada, su mirada la delataba. Cuando por fin llegaron a aquella casa alejada más que las normales entro rápidamente.
- ¡Tsk! - Dijo para entrar en la barrera invisible que ella había creado para proteger la casa.
- ¡Espera! - La tomo de sus hombros para que se tranquilizara y entrara bien a la casa - Tranquila -
Kary respiro hondo - Si, tienes razón - Dijo más relajada.
- ¿Lista? - Dijo a su novia.
- ¡Si! - Dijo nerviosa per decidida. Al momento abrieron la puerta y entraron a la casa, se adentraron y decidieron subir las escaleras para ir a los cuartos - Bien... - Dijo para abrir la puerta de la habitación.
- ¡Mama! - Dijo un niño pequeño que abraza la pierna de Kary - Que bueno que volviste -
Kary con una sonrisa grande tomo al niño y lo cargo - A mi también me alegra volver -
- ¡Papa! - Dijo una niña un poco más alta que el niño - ¿Por qué llegaron temprano? ¿Ocurrió algo? - Pregunto curiosa la niña.
José la carga - No hija, no pasó nada - Dijo para agarrar su cabello - ¿Y su hermano? – Pregunto.
- Dormido - Dijeron ambos niños.
- Jejeje, dejémoslo dormir, ustedes bajen que les hare de comer - Dijo Kary a sus hijos.
- ¡Yei! Comida de mama - Dijeron los niños para salir corriendo escaleras abajo.
- ¡Con cuidado niños! - Reprendió a los niños José.
- Jejeje, déjalos - Dijo para abrazar a José.
- ¿Estas feliz? - Pregunto José.
- Estoy casada contigo y tengo 3 hermosos hijos. ¿Cómo no voy a estar feliz? - Dijo la ojimorado.
- Jejeje. Lástima que tengamos que cuidarlos tanto -Dice José.
- Lose, pero no es nuestra culpa, es nuestro trabajo - Dijo con desanimo - Pero eso no importa. Bajemos, hay que comer - Dijo para darle un beso y bajar las escaleras.
Kary bajo a cocinar, jugo y hablo con sus hijos junto a José. La pasaban estupendo, sabían que nunca sentirían la felicidad de ese momento, es algo que nunca iban a remplazar por nada del mundo.
Siguiendo en otro lado, nuestros compañeros fueron a un simple cementerio. Algo un poco peculiar para ambos.
- Aquí... ¿Esta? - Pregunto el ojiverde.
Su compañero solo asintió con la cabeza.
Nuestro amigo ojiverde se acercó a una tumba y la miro con una cara de tristeza - Tu madre... Murió protegiéndote a ti y esa gema, para que tú pudieras vivir - Dijo Edrian.
- ¿Y mi padre? - Pregunto serio.
- No sabemos nada del - Dijo Edrian.
- Bien... Me alegra saber que tenemos la misma información - Dijo mirando la tumba.
- Tu y yo somos amigos de la infancia, yo era huérfano y me aceptaron en tu casa, cuando ocurrió esto tu padre desapareció y hemos vivido para vengar la muerte de tu madre - Explico su compañero.
- Este collar me lo dio mi padre para curarme a mi o a cualquier y proteger... La pulsera en mi mano derecha, me la dio mi padre para pelear y luchar por justicia... Y eso hemos hecho - Dijo para voltear a mirarlo - Eres lo único que me queda - Lo abraza.
- Fuiste el hermano que nunca tuve - Dice aceptando el abrazo.
Después de eso fueron y se acostaron en un árbol y en el pasto, comenzaron a hablar de todo lo que hicieron después de ese terrible accidente, pero a pesar de eso, eran felices y eso nadie se los iba a quitar en ese momento.
Pero esto está lejos de acabar, aún falta una pieza en el rompecabezas. Una chica de pelo castaño sigue corriendo después de haber dañado a uno de sus compañeros. Se detuvo al darse cuenta del lugar en donde estaba.
- Este lugar... - Dijo la pelicastaño para acercarse más - No pensé volver después de eso... - Dijo mirando el alrededor.
Era solo un espacio de pasto y algunas flores, solo que con un columpio hecho con cuerdas y una tabla. Un árbol cortado que nunca creció, servía para que la gente se sentara en él y algo muy peculiar era un cuchillo encajado en medio del lugar.
- Je... Sigues ahí - Dijo para acercarse y arrodillarse en frente de el - Te deje ahí después de que dije que no volvería, pero mírame ahora, estoy aquí otra vez... - Dijo esto mirando el cuchillo - Después... Después de que me diera cuenta de que mi corazón no latía... Pero a pesar de eso... - Comenzó a llorar mientras recordaba y decía esas palabras - ¡Pero a pesar de eso el rompió mi corazón! ¡Un corazón que ya no latía! - Dijo casi en un grito mientras lloraba más - Y como mi corazón no lo sentía, no latía - Tomo el cuchillo zafándolo de donde estaba clavado - Quería sentir el dolor... Si el no quiso mi corazón y ya no me sentía viva... Entonces - Elevo el cuchillo - ¡No tiene caso seguir aquí! - Estaba a punto de clavárselo cuando una bala hizo que soltara el cuchillo - Eh?! - Elevo la vista, para encontrarse con 3 personas, 3 hombres que la miraban a ella. Cuando ella miro al que estaba al frente de los demás, lloro más y se abalanzo a él para abrazarlo y llorar en su hombro.
Continuara...
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